Eika


Desde pequeña constantemente le pedía a mi padres un perro pero siempre me daban miles de excusas del porque no me complacían, excusas como que no estaba preparada para mantener y cuidar de uno. Me lo hacían saber con mil maneras como regalarme otros animales que tristemente no me duraban mucho y terminaban por ser enterrados en mi pequeño e improvisado cementerio de mascotas que tenia en el jardín de la casa, en ese entonces ya había comenzado mi fascinación con el terror y me copie la idea de Pet Sematary de Stephen King; junto a mi primo llegué a enterrar desde un pajarito hasta un conejo que solo me duro una semana, me llamaban Elmyra; pero a pesar de todo seguí deseando un perro y envidaba a cuanta persona viera en la calle con uno de estos. Ahora como cosa absurda recuerdo que en ese entonces también sufría de un inexplicable miedo a ellos.

Hace poco decidí que era hora de tachar esta frustración de la lista y agregar a mi familia un miembro mas, una pequeña que desde el momento que llegó a mi vida me ha enseñado que el amor que ella me da alivia cualquier mal momento, que solo espera pocas cosas de mi, mientras yo recibo cada día cariño sin medida de su parte. En siete meses comprendí que todo lo que decían mis padres era cierto, cuidar de ella es una gran responsabilidad pero no me arrepiento de haberla asumido, amo sus travesuras y como todas las mañanas me despierta esperando solo una caricia de buenos días.

"Hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma estará dormida" Anatole France.

R.E.M


Un día como cualquier otro, despertaba por el sonido de sus padres en la cocina y todavía sentada en su cama Raquel recordaba vivamente otra pesadilla igual que las anteriores que desde su adolescencia venían marcando sus noches; ya nos las consideraba terribles se había acostumbrado a despertar siempre con recuerdos diferentes, olores, nombres y caras que nunca había visto. Era una rutina más en su vida y hasta cierto punto hacía ésta un tanto interesante porque a pesar de ser una chica respetuosa y cariñosa sufría de sociofobia y era muy retraída. Sus días pasaban en el encierro de su casa pues había abandonado la universidad debido a sus temores, se sentía cautiva de su fobia y su imaginación, estaba obsesionada con las mariposas y su facilidad para volar sin importar nada; Raquel todavía conservaba gran esperanza en su destino y que este le tenia grandes sorpresas y felicidades.

Su cuarto era su santuario, el único sitio de su hogar donde podía respirar profundamente y sentir que todo estaba bien, un lugar lleno de recuerdos pues aún conservaba aquella decoración de cuando era una niña; su cama estaba cubierta de peluches los cuales consideraba como su más preciado tesoro y no permitía que nadie entrara y mucho menos tocara algo.

La única forma de expresión la hallaba en su laptop y en su blog dedicado a su colección de peluches y de forma sorprendente en éste encontraba grandes contactos que compartían su pasión. Había una chica en especial Amanda, con la cual compartía la mayor parte de su tiempo por medio de mensajes tanto asi que habían quedado en que aquella chica visitaría su casa para llevarle un regalo que sería una adquisición más a su colección, pero de extraña forma llevaba días sin saber de ella pensaba que como todos ésta le dio la espalda y la había olvidado sentía tristeza por eso y esa noche prefirió ignorar conectarse e ir directo a su cama. Como todas las noches ella quitaba uno por uno sus peluches para poder dormir pero esa noche notó algo diferente un nuevo amigo se preguntaba angustiada de donde habría salido y hasta enfurecida se imaginó a su madre entrando a su cuarto, prefirió olvidar la situación y quejarse al día siguiente, Raquel ignoraba dos cosas: la primera era que su madre si entraba a su habitación todas las madrugadas pero para cerciorarse que ella estuviera dentro pues su hija también sufría de sonambulismo y había noches que escapaba de su casa para luego volver manchada de sangre y con alguna parte desmembrada de un cuerpo humano o animal y la segunda era que Amanda si la había visitado y que también se había quedado a dormir pero no despertó pues Raquel en medio de su sueño la acuchillo repetidas veces para luego acomodarla entre sus peluches.

Pequeña Ciudad, Gran Imaginación

Hay cosas en mi vida que me quitan las ganas de soñar y también hay sueños que me quitan las ganas de realidad. Siempre he tratado de entender las cosas buscando evaluar todo lo que sucede a mi alrededor, quizás como forma de justificar algo injustificable sin embargo constantemente llego a la conclusión que solo soy una simple mortal con grandes sueños y un desorden de palabras viviendo en su cabeza. Para muchos soy un título sin uso, sin rumbo y supuestamente esperan de mi  sociabilidad, que me convierta en esa persona que ama hablar con todos y de todo, que tenga mi plan de vida listo para compartirlo y ser evaluado a ver si se ajusta a lo establecido por la sociedad... Pero conmigo siempre existe el factor sorpresa odio socializar soy una ermitaña asocial que solo comparte con cuanta persona le parezca intelectualmente atractiva de manera desquiciante y la verdad me interesa muy poco hacer mi tesis de vida para seguirla cual reglamento y sentirme culpable cuando no efectuó algo.

Este es otro intento de sellar cierta grieta en mi cabeza
Vivo en un país en donde las probabilidades de que todo puede ocurrir son tantas como el porcentaje de muertes y en una ciudad donde solo eres alguien si sales todos los fines de semana a beber y socializar en cuanta disco marque la moda, me pone nerviosa pensar en la felicidad y que esta resultase después de todo fácil de obtener.

Y vengo yo con unas de mis tantas dudas  ¿Qué fue lo último que deseaste tanto hasta soñar todas las noches con eso,  se convirtió solo en un simple sueño que pasó desapercibido por las tantas cosas monótonas de tu vida que aparentan tener mayor importancia, o quizás son otras palabras en tu interminable lista de deseos reprimidos; entonces no es tan deseado en realidad? Es fácil pensar que con desear tanto algo esto mágicamente se convertirá en realidad. Todos somos soñadores queriendo gritarle al mundo nuestras necesidades, pocos logran entender el sentido de sus vidas sin antes caer varias veces precipitadamente de esa nube de sueños, quizás los sueños forman parte de nuestro sistema ideológico, su significación supera la importancia que le podamos conceder.

Sé que todavía no he llegado al satori de mi vida, mientras intento escapar al mundo real guiado por lo que quiero, sueño y siento; sé que habrán sueños que ignorar y fijarme en la búsqueda de la estabilidad considero esta falta como mi mayor defecto. No pretendo complacer a nadie en mi vida, ya me siento prisionera, una prisionera forzada en esta pequeña ciudad llena de personas que a diario ignoran sus sueños y que son derrumbados psicológicamente día tras día como rutina.

Sinceridad sin título


No creo poder recordar con total precisión cuándo fue la última vez que surgió cierta complicidad con otra persona, hace ya un tiempo nadie me genera confianza para sentarnos un rato y hacer plena confesión de mi vida ¿quién tiene culpa el mundo que me rodea y me evita o yo que lo evito a él? Ya es costumbre como las personas recurren a los amigos buscando palabras como si se tratase de una señal, una señal que diga todo va a estar bien, no creo que deba yo de entrar en ese rango, he tenido tantos períodos en los que nada bueno pasa por mi cabeza y en eso entra alguien a mi cuarto me ve y vuelve a cerrar la puerta, quién soy para exigirle que me escuche, que me entienda, lo que menos quiero es aturdir a nadie con mis lloronas insatisfechas sobre mi vida. Soy de esas personas que tiene una agenda con tantos contactos para nada pues mentiría si digo que trato a todos, nombres y números que solo están, sin más pero falta el sentir esa confianza ese “Me muero por escribirte” que normalmente es casi inexistente, no digo que sienta necesidad de recurrir a ellos, tampoco niego que así sea. He perdido la fe en las personas si alguna vez aparenté tenerla, y mientras escribo esta entrada (desahogo) sostengo una breve charla con personas que intentan mostrar interés en mí, mientras yo finjo una educada respuesta y una cordial e igual pregunta podría jugar a quién es el hipócrita o simplemente resumir todo y diagnosticarme leve depresión con gran tendencia a desconfiar en todos ¿Qué originó todo esto?... No quiero hacer de esta entrada una historia de la niña solitaria y aturdida por su disfuncional familia. 

Quizás no soy la única persona que sienta este despecho por la actitud indiferente a los sentimientos, puesto que ahora sale más fácil decir te amo como un informal saludo a ofrecer una verdadera amistad. Sé que debo cambiar tengo que bajar un tanto los muros que me rodean, no soy una persona que odie la vida aún creo conservar confianza en el futuro, amo sin saber si seré amada de igual forma, aunque no lo aparente soy una leal amiga, doy lo mejor sin pensar que me esperan horas de lo peor, lloro y luego mi niña interna me dice sonríe. Quiero dejar de evitar, quiero volver a tener esa complicidad olvidada.

Yo confieso ...


No tengo nada en contra de los ideales que las personas tienen sobre las religiones pero cada vez que surge una conversación de la creación y el poder celestial y sus múltiples nombres que en cada nuevo culto le dan la verdad poco me atrae la idea de escuchar atentamente,  muchas veces me han condenado, negado la entrada al “paraíso” que si soy atea, satánica, una sin rumbo, entre otro nombre aberrante pase por la cabeza inundada de rezos de un devoto con el cual cruce palabras. Algunas veces me dejan muy pensativa pero no del pensar que están en lo correcto creo que bien el no saber si cuando me ofenden se considera un pecado para ellos o es perdonado porque simplemente están cumpliendo con lo que dice su libro?

Filosofía Simpsons
El ser humano vive con la premisa de la gran salvación y un corto camino al cielo vive imaginando el mundo después de la muerte coloreado por textos fantásticos esperan que todo lo malo que han hecho alguna vez en su vida no importe, no tenga ningún peso en el después. Poco nos importa nuestro alrededor aunque aparentemos que sí,  vivimos acelerando los años deseando lo que podemos tener y lo que no. nuestro mundo se ha convertido en un largo camino en el infierno ansiando el cielo.

Soy católica de nacimiento pues mis padres así lo decidieron la verdad no recuerdo en que momento comencé a apartarme de “Mi Religión” son muchas las veces en que mi madre no ha sabido que pensar de mí. Vivo según lo que creo correcto no necesito que alguien venga a mí y me prometa el cielo a futuro solo si voy a misa.